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W203 Fifth Assignment (¡En Español!)

Get back, Jack! Cause it's the Zach attach! What's that wachy Zachy up to now? Well, he's back in the kitchen again, only this time it's a Spanish kitchen! Sadly, it's not nearly as interesting as the English version, but have fun not understanding it anyway!

Yo cerré la puerta del carro de mis padres, arrojé mi cabeza contra del volante, y finalmente di un suspiro de alivio. Había sufrido por una semana larga, llena de exámenes y presentaciones, y estaba listo para relajarme todo el fin de semana. Mis padres visitaban a mis abuelos en Toledo y estaba emocionado porque tenía la casa yo mismo. Llamé a mi mejor amigo Andrew mientras manejaba por el estacionamiento.

“¿Qué tal, Alex?” Andrew dijo sin entusiasmo.

“Hola, Andrew. ¿Quieres venir a mi casa? No tengo nada para hacer.”

“No. Voy a trabajar en media hora.”

“Bueno. Adiós,” yo dije. Gemí y colgué el teléfono. Querría tener un amigo para compartir la diversión.

Durante el viaje en coche, consideré cuál cosas haría ese fin de semana. Quizás iría de compras o pasaría el tiempo con mi hermano, pero no haría mi tarea. Cuando llegué a mi casa, arrastré mi mochila a través de la entrada y no podía esperar para tirar mis libros cerca el armario y olvidarlos.

“No yo miraré a ti hasta la mañana del lunes,” yo exclamé. Mi mochila no respondió.

Caminé en el vestíbulo y quedé de pie en silencio y estiré mis brazos; sentía el estrés derretirse. Yo contemplé cómo debía empezar mi fin de semana y de repente oí el rugido de mi estómago. El sonido era lo suficiente fuerte como para sacudir la araña de luces. Necesitaba comer.

Anduve por el pasillo hacia la cocina y yo vi un montón de platos tan alto como El Torre de Pisa en Italia y cajas vacías de comida. Yo dije en voz alta, “Debo fregar los platos y levantarse las cajas antes de a mis padres vuelven. No quiero estar en un apuro.” Entonces, alcancé el tarro de galletas y una cucaracha gigante corrió al otro lado del mostrador. Chillé como una chiquita. Estaba contento que nadie me había oído, pero estaba embarazoso todavía. Cuando me tranquilicé, intenté coger una galleta otra vez, pero a había ninguna y grité a la cucaracha para comerlas.

Tomé un vaso para beber agua, pero todos estaban sucios. Apagué el grifo y como una ola cocha en la playa, el agua roció por todas partes del piso sucio.

“¡Dios míos!” yo grité. “¡Quiero comer ahora!”

Traté a salir de la cocina para buscar la fregona, pero yo deslicé. Caí al suelo y golpeé mi cara con una gran fuerza. También, mis gafas volaron debajo del refrigerador. Luego, me desperté con un dolor de cabeza enorme y no podía ver. Gateé al refrigerador y cogí mis gafas rápidamente porque tenía miedo de viera otra cucaracha. Las limpié con mi camiseta y oí mi estómago gruñir otra vez. Miré arriba al congelador y deseé ver una pizza cuando abrí la puerta. Sin embargo, había sólo hielo. Entonces, examiné el refrigerador y un olor terrible de huevos di una bofetada. Empecé a toser y cerré la puerta sin buscaba nada. Descansé mi cabeza sobre el congelador en derrota.

Decidí comer algunas patatas fritas que descubrí cerca del montón de platos aunque eran empapadas y viejas. Me senté en el sofá y comencé a mirar la televisión, pero pronto dormí. La música de las noticias me despertó a las seis.

“Buenas noches. Hoy, la ciudad cerró una parte de la carretera para reparaciones que causará embotellamientos mañana y durante el fin de semana.” El hombre mantuvo a hablar, pero sus primeras palabras quedaron en mi cabeza. “¿Mañana y durante el fin de semana?” Sentía muy asustado. “¿Qué día es?” me pregunté. Lentamente, miré el calendario, pero no lo creía. Era el jueves.